Bienestar en movimiento: cuerpo y mente
Viajar despacio también significa cuidarse. Alternar asiento y pasillo, estirar cuello y caderas en transbordos, beber agua aunque no haya sed aparente, y elegir capas de ropa que acompañen cambios de túnel y altitud. Respirar profundo cuando el tren rasga la luz del glaciar, anotar tres gratitudes por tramo, apagar notificaciones. Si aparece mareo, mirar el horizonte o elegir coche central ayuda. La estabilidad interior acompasa el paisaje y permite que el recuerdo se grave sin ruido sobrante.